Al entrar en el salón, todo el mundo se volvió a mirarla. Ni su espléndido vestido, conforme a la moda de la época, ni su elaborado peinado, ni ninguna de las otras cosas, dispuestas con sumo cuidado para darle confianza, le hicieron sentir menos expuesta, menos vulnerable. Avanzó, intentando mantener su cara inexpresiva, fingiendo no poder ver las miradas de compasión, de burla, de superioridad.
Apenas un año antes se había sentido en la cima del mundo, había conseguido entrar en la alta sociedad, tras un esfuerzo inmenso realizado en verano, para estudiar las costumbres y maneras, lo había conseguido. Se había sentido feliz y poderosa, y había abierto su corazón, había descendido las barreras y había dejado entrar a alguien a conocer a su "yo" más profundo, más oculto. Pensó que lo tenía todo. Entonces llegó la tragedia, pero no de una forma brutal y repentina, en la que hubiera sufrido un gran dolor, para luego recomponerse. No, le llegó en forma de terribles dosis, sin dejar tregua entre ellas.
Primero, la traición de la persona a la que había amado. Le rompió el corazón en mil pedazos, dejándola al amparo de la soledad. Pero ella siempre fue fuerte, así que logró ver la luz a través de la oscuridad.
Después, la pérdida de una de las personas que más la habían ayudado. Había desaparecido, no sin dejar rastro, eso hubiera sido piadoso, sino dejando la estela de su ausencia. Pero de nuevo, consiguió recobrarse, pues había más personas especiales para ella.
Y finalmente el escándalo. Con su mente ocupada en dichas tragedias, descuidó las normas de la sociedad, y finalmente fue dscubierta, perdiendo así su posición y viendose degradada. Y ya no se había recobrado igual.
Había intentado ver el lado bueno de las cosas, pero el lado bueno de una llevaba al lado malo de la siguente. Simplemente eran demasiadad cosas que afrontar. Así que había hecho lo mejor que sabía, tratando de enfrentar cada problema por separado y haciendo lo que su corazón le dictaba, sabiendo que así nadie podría reprocharle nada.
Y allí se encontraba ahora, asistiendo a un baile que sabía que era menos de lo que se merecía, pero haciendolo con orgullo.
Tratando de reabrir su corazón a pesar del miedo que la atenazaba.
Luchando por mantener el puente que la separaba de aquella persona perdida en pie.