domingo, 22 de abril de 2012

Recuperando a la antigua YO

Últimamente parece que la vida me absorbe. Me lo imagino como un río. Estás en el centro y la corriente te arrastra a gran velocidad. No piensas en nada más que en tu próximo movimiento para no ahogarte.
Últimamente me siento así. Me veo inmersa en una corriente de cosas: exámenes, quedadas, apuntes, películas, notas, risas,... No son todo cosas malas, pero de repente estoy metida en la rutina y todo lo que pienso es "ánimo, que llega el viernes y vas al cine" y cuando me doy cuenta es domingo y otra vez me fijo otra meta feliz para pasar los ratos de estudio.
Quizá es un pensamiento infantil, pero cuando pasa esto me asusto de lo rápido que se pasa el tiempo, porque ha pasado una semana en un parpadeo, y es una semana que no voy a recuperar. Se que en mi vida (si Dios quiere) habrá miles de semanas, pero aun así. El pensamiento que me ronda es siempre el mismo "y si la próxima vez que me pare a pensar no ha pasado una semana, si no un año".
Porque mi tabla de salvación es esa. En la orilla del río la corriente es más lenta, y puedes pensar en lo que vas a hacer a continuación. Y parecerá tonto, pero es en esos momentos de reflexión en los que valoro lo que he hecho. Por ejemplo "esa fue una buena peli", o "que bien me lo pasé", o "fue una semana santa increíble".
Mientras tenga esos momentos valoraré el tiempo que ha pasado y no tendré sensación de pérdida de tiempo.

El título es porque este es el tipo de entradas que escribía al principio, reflexiones y pequeñas preocupaciones que os endilgo para sacármelas de la cabeza.

cris*