Escribo esto porque ya toca, que hace mucho que no escribo en el blog porque nada de lo que tengo me parece lo suficientemente bueno, y porque las cosas están pasando tan deprisa que ni siquiera me da tiempo a asumir una antes de la siguiente. Además originalmente este blog era para desahogarme así que permitidme, queridos lectores, que hoy os aburra en mi intento de aclarar las ideas. Tenéis mi permiso para dejar de leer a partir de aquí.
Si seguís leyendo es porque os interesa saber la razón de mi embrollo mental y sentimental. La razón es complicada, como debe ser, puesto que las razones simples no dan lugar a conflictos. No se ni como explicarlo.
Una gran parte es por una persona que era bastante importante en mi vida. Pero algo sucedió y ahora no está, y aunque podáis pensar que ese es el problema no lo es. El problema es que desde que se fue han salido a la luz ciertas cosas que me hacen dudar el hecho de que yo conociera realmente a esa persona, o que esa persona realmente me apreciara. La verdad es que me rompo la cabeza pensando y pensando. Pero después de años de amistad, ¿no debería saber como es dicha persona?. Me cuesta creer que me equivocara tanto. Porque no estamos hablando de algunos detalles que yo desconocía, si no de la personalidad completa. Yo pensaba que era una persona cariñosa, leal, digna de confianza. Una persona que si, era insegura y tenía sus defectos, pero también alguien sincero y justo. Para mi fue un gran apoyo en muchos momentos difíciles y l@ consideraba como mi herman@ mayor.
Y entonces pasó aquello y yo no supe reaccionar correctamente. No es excusa pero había perdido mucha gente recientemente y tuve miedo de perder a alguien más. Fui egoísta. Pero la respuesta sobrepasó de todas las maneras mi fallo. Y descubrí que la persona en cuestión me mentía, me dejaba a un lado en favor de otra, no estaba allí en momentos en los que aun no se como seguí adelante, ... Totalmente lo contrario a lo que yo conocía. Pero como el primer fallo había sido mío, decidí obviar todo eso y dar una nueva oportunidad...que fue rápidamente arrastrada por el barro. No creáis que acaba ahí la cosa, si me conocéis sabéis que soy estúpidamente idealista, así que seguí aguantando, esperando que la persona que yo conocía estuviera ahí. Desgraciadamente me acaban de dejar muy claro que no solo no está ahí, sino que mi aprecio no es correspondido, y que dicha persona sentía que tenía que "pasar por el aro" en su relación conmigo.
Y ahora no se que pensar y ni mucho menos que hacer.
La otra parte es que últimamente me fallan las fuerzas. Tengo esta situación en la que alguien que me importa muchísimo no esta conmigo, pero aún así decidí mantenerla en mi vida. El problema es que la decisión conlleva ser fuerte, más de lo que la gente se imagina, y a veces simplemente no llego a ese nivel. Y es un problema porque es mi losa y tengo que llevarla yo sola, porque si no puedo con ella la otra persona tiene que ayudarme a la vez que lleva la suya propia. Y, creedme, llevar una losa y media o dos losas es demasiado...descorazonador. Lo se por experiencia, porque hubo una época en la que yo llevé las dos losas y acabé tan cansada, y tan herida porque la otra persona cargara ese peso en mí...
Por eso tengo que volver a encontrar mi fuerza, fue mi decisión y no me arrepiento ni por un segundo de ella. Solo me gustaría que no hubiera losa. Y tengo miedo de que después de tantos años de esfuerzo (y solo la otra persona sabe el inmenso esfuerzo que hemos hecho) al final todo acabe porque yo no pude ser lo suficientemente fuerte.
Y eso es todo. Espero de corazón encontrar paz interior con el primer problema y ser fuerte en el segundo. Os mantendré informados.
cris*
sábado, 7 de septiembre de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
El ojo del huracán
Y de repente se paró. Por primera vez se paró y miró a su alrededor. La gente que había estado a su lado y las cosas que habían pasado, todo pudo verlo con claridad y detenimiento en ese ojo del huracán en el que se había parado. Y así sin más fue consciente de su error. Había estado tan ocupada intentando que todo fuera perfecto, codiciando cada vez más cosas, que no se había dado cuenta de las cosas que había conseguido ya. Cosas que antes había dicho que sería feliz solo de tenerlas, y en el momento en el que se hizo realidad, en seguida se dió la vuelta hacia algo nuevo y se olvidó de la alegría de haberlo conseguido.
Pero entonces, ¿debía solo conformarse con lo que había conseguido y no luchar por tener todo? Meditó, en aquel lugar que era solo suyo, en el mismo centro de su existencia, en la pausa de sus pensamientos y sentimientos, y halló la respuesta. Debía luchar, siempre debía intentar apropiarse o crear la mejor situación, las más perfecta posible, pero desde la tranquilidad y el optimismo de la felicidad que ya había conseguido.
Había vuelto a recuperar su ser y a poner su vida en el cauce correcto.
Había conseguido que su familia entendiera
Había logrado reunir a su alrededor a sus amigos, antiguos y nuevos
No volvería a olvidar estas cosas
cris*
Pero entonces, ¿debía solo conformarse con lo que había conseguido y no luchar por tener todo? Meditó, en aquel lugar que era solo suyo, en el mismo centro de su existencia, en la pausa de sus pensamientos y sentimientos, y halló la respuesta. Debía luchar, siempre debía intentar apropiarse o crear la mejor situación, las más perfecta posible, pero desde la tranquilidad y el optimismo de la felicidad que ya había conseguido.
Había vuelto a recuperar su ser y a poner su vida en el cauce correcto.
Había conseguido que su familia entendiera
Había logrado reunir a su alrededor a sus amigos, antiguos y nuevos
No volvería a olvidar estas cosas
cris*
martes, 26 de febrero de 2013
Dios de la Guerra
Su puño se estrelló contra la mandíbula del hombre con un sonido acuoso y sordo, y a él le pareció el sonido más hermoso del mundo, el sonido de la liberación. Hacía tiempo que sabía que algo en su interior estaba roto más allá de cualquier arreglo. Había intentado ignorarlo y seguir con su vida, pero no había dado resultado. Estaba harto de que todo el mundo le impusiera su punto de vista, harto de tener que tragar con normas hechas por niñatos estúpidos que solo tenían el poder de escribirlas por el sucio dinero de sus padres. Él era mucho mejor que ellos, mucho mejor que todas aquellas personas que seguían insistiendo en que tenía que hacer lo que ellos dijeran. Así que decidió no hacerlo. Y fue el mejor momento de su vida. Puede que fuera un desadaptado, que fuera mala persona o cruel, pero le daba igual porque estaba harto. En un principio solo quería salir de allí, pero ahora le había cogido el gusto a pegar puñetazos, y no iba a dejarlo tan fácilmente. Una furia ciega le cegaba mientras seguía encajando puñetazos en la mandíbula de aquel hombre. Un instinto casi animal le dijo que había roto el hueso y que era mejor que buscara una nueva victima. Siguió ese impulso, que le guió hacia las puertas del edificio mientras dejaba un reguero de sangre a su paso. Todo el que se cruzaba en su camino se encontraba con sus puños, y él se sentía invencible.
Una vez fuera, el aire de la noche apagó ligeramente su entusiasmo, aunque no lo suficiente como para arrepentirse, no, aquella había sido la mejor noche de su vida y si pudiera volver atrás, intentaría que durara un poco más. Fue a apartarse un pelo de la cara, pero al ver su mano se detuvo. Su piel estaba completamente carmesí por su sangre y la de sus enemigos. La carne se había desgarrado y había trozos colgando de sus nudillos debido a la fuerza y la violencia que había empleado. La contemplo unos minutos, extasiado, la acercó a su cara y aspiró el hedor de la lucha vencida.
Sonrió.
Ares había nacido.
Cris*
Una vez fuera, el aire de la noche apagó ligeramente su entusiasmo, aunque no lo suficiente como para arrepentirse, no, aquella había sido la mejor noche de su vida y si pudiera volver atrás, intentaría que durara un poco más. Fue a apartarse un pelo de la cara, pero al ver su mano se detuvo. Su piel estaba completamente carmesí por su sangre y la de sus enemigos. La carne se había desgarrado y había trozos colgando de sus nudillos debido a la fuerza y la violencia que había empleado. La contemplo unos minutos, extasiado, la acercó a su cara y aspiró el hedor de la lucha vencida.
Sonrió.
Ares había nacido.
Cris*
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