viernes, 24 de febrero de 2012

Nuevo proyecto

Entro en mi habitación y miro por la ventana, sin ver realmente lo que hay al otro lado, pensando aún en la conversación anterior. Y voy quitándome las finas capas de indiferencia con las que me he cubierto, innecesarias ahora. Al fin y al cabo, por mucho que quiera negarlo y fingir ante los demás, no puedo engañarme a mí misma. Te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie, en mis dos milenios de vida. Y ello me llena de alegría y tristeza en igual medida. ¡Si tan solo no existiera esta maldita restricción!, ¡si tan solo pudiera tocarte! Pero no hay nada que pueda hacer para evitarlo, ninguna magia puede anular la barrera que me envuelve. ¡Supuestamente para protegerme! Pero me niega lo que más ansío.

Hay veces que lo olvido. Me encuentro a mí misma sonriendo, pensando que soy normal, que todo va bien, que la barrera no existe. Pero despierto y recuerdo la verdad, y la sonrisa se desvanece. Nada ha cambiado, y seguramente nada vaya a cambiar, pero no puedo rendirme. Tu sonrisa me persigue, tus ojos se me aparecen en sueños, y quiero sentir tus labios, el roce de tu piel contra la mía. Recuerdo todos los momentos que hemos pasado juntos, uno tras otro, y no quiero, no puedo dejarlos escapar, pero no puedo evitarlo. ¡Me siento tan impotente! Haría cualquier cosa, lo daría todo, por poder estar contigo, aunque no te pudiera tocar, aunque no te pudiera ver siempre que quisiera. Pero no pondré tu vida en peligro por un deseo egoísta, créeme, encontraré la solución.

No por nada soy una Guardiana del Oráculo

martes, 21 de febrero de 2012

Elegía a la muerte de mi hamster

Puede que penseis que es una tonteria y quizás lo sea, pero llevaba un año con él y lo quería bastante. Había descubierto que le gustaba Frank Sinatra, que cuando tenía sueño le gustaba que le tocaran la barriguita, y que prefería correr en la rueda hacia un lado y no hacia el otro. Me gustaba verlo retozando y volviendose hiperactivo, hablaba con él y venía,...me hacía feliz. Se que sólo es un hamster, pero ha sido mi compañero de cuarto durante un año y lo echo de menos

Espero que haya sido feliz en su corta vida

cris*

martes, 14 de febrero de 2012

Feliz día de los Enamorados

Hola a todos! Feliz día de San Valentín! Hoy no me enrollo, porque los que tengais pareja estareis con el/ella y lo que no, lo que menos querreis es oir hablar de San Valentín. Pero no puedo dejar que pase este día sin recordar las maravillosas cosas que se han hecho por amor a lo largo de la historia. Me gusta que exista este día porque (aunque es verdad que es muy comercial) en su origen es un día que sirve para celebrar el amor. Se lo que estareis diciendo: "Se puede celebrar cualquier otro día", y ciertamente es verdad, pero no lo hacemos. Es así (si alguien de verdad lo hace, que me lo diga y le pongo un monumento), y no, no es lo mismo que un aniversario, porque entonces celebras el amor con una persona concreta, y San Valentín debería ser para celebrar el amor a nivel general.


Pero bueno, me estoy desviando. Lo que yo quiero es hacer un homenaje a tantísimas obras de arte, actos, libros, música, películas, ..., maravillosas inspiradas en el amor. No voy a hacer un lista porque sería interminable, pero os dejo mis dos poemas favoritos (por supuesto de Gustavo Adolfo Becquer) y la canción que considero más romántica de la historia del cantante más romántico de la historia.


¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul, 
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? 
Poesía... eres tú.


Por una mirada, un mundo; 
por una sonrisa, un cielo; 
por un beso... ¡Yo no sé 
qué te diera por un beso!






Bueno, me despido dedicandoos esto a todos vosotros y a mi alguien especial.


"The greatest thing you´ll ever learn is just to love, and be loved in return" Moulin Rouge


Cris*

sábado, 4 de febrero de 2012

El bosque

Voy siguiendo el sendero. Quizás no es el mejor día para pasear por el campo, gracias a la lluvia y el frío, pero necesitaba salir de casa y que el viento se llevara mis pensamientos. Por un momento así es. Me pierdo en el juego del marrón y el verde, en el baile de las hojas al moverse con el aire, en las delicadas figuras que forman las últimas gotas de agua al caer. La naturaleza me rodea, me impresiona, me silencia. Consigo sentirme terriblemente insignificante, pero es bueno, porque ello significa que mis problemas también lo son. Cierro los ojos y respiro, mi aliento brota en forma de nubecilla blanca. Levanto mi cara hacia el cielo, deseando volar, volar y alejarme de todo lo que enturbia mi mente. Pero no puedo, mis pies siguen atados al suelo, mi mente sigue anclada en los problemas, los sentmientos pesan como piedras en mi corazón. Así que hago lo único que puedo, dejo que mis pensamientos fluyan libremente, renegando ya del intento de esquivar la pesadumbre:

"¿Cuánto puedes llegar a equivocarte con las personas?¿Cuánto tiempo las tratas y las conoces, hasta asegurar que puedes predecir su comportamiento?Y, ¿cuánto tiempo tardas en darte cuenta de tu error? Yo pensaba que la conocía, predije su reacción y, cuando fue mayor de lo que me esperaba, aún así creí que pasaría, que volvería a ser la persona que yo conocía. Pero, ¿y si no es así?¿y si todo este tiempo he estado viviendo de vanas ilusiones?¿y si desde el principio no fue quien yo creí que era?. La respuesta es simple: nunca lo conocí. La persona que yo conocía nunca existió, por tanto sácala de tu vida, y deja de sufrir por su culpa.
La respuesta es fácil, si, pero no agradable porque ¿cuándo decido que ya no merece la pena?¿dónde está el límite?¿cuánto estoy dispuesta a sufrir por una amistad? No lo se..."

Por eso estoy en este bosque, esperando algo que nunca va a pasar.

Cris*