No sabía si correspoderías a mis sentimientos con un beso o si te alejarías para siempre, solo sabía que ya no podía aguantar más tiempo sin contarte lo que siento. En ese momento todo lo que te pertenecía de mi interior luchaba por abrirse paso hacia la superficie..., y no pude retenerlo más.
-No voy a suplicarte que te quedes, porque yo no soy así, porque no serviría de nada, pero déjame darte las gracias. Gracias por preocuparte por mí, gracias por ser mi amigo, gracias por querer tanto a mi hermano, gracias; gracias por todo. Y, si de verdad te vas, déjame decirte también que te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie en la vida, y por eso no puedo pedirte que te quedes, ni dejar que te vayas.
Me dí la vuelta porque no quería ver como te marchabas y esperé. Esperé lo que parecía una eternidad, y entonces escuché tus pasos. Estaba tan concentrada en ese sonido que no me di cuenta de que te acercabas hasta que noté tu calor justo delante de mí. Y me entró miedo, así que cerré los ojos aún más fuerte, pero tu sujetaste mi barbilla impidiendome escapar. En ese momento mi mundo se paró. Solo era consciente de tu proximidad, del latido de mi corazón resonando fuertemente en mi pecho, y del aire frio que nos separaba. Estaba en el borde de un precipicio, y no sabía lo que pasaría, el mundo seguia congelado, pero tu susurraste algo, y después tus labios tocaron los mios, y caí.
Tus labios estaban calientes y ligeramente humedos en comparación con los míos, y un nudo extraño se había implantado en mi estómago, impidiendome respirar profundamente. Mi cabeza flotaba, sin pensar nada coherente pero repentinamente llena de cosas sin sentido. Tu boca seguía moviendose lentamente contra la mía. Lento, suave, delicado, cálido. Tus labios acariciaban los míos tan ligeramente que parecían plumas.
Entonces empezaste a separarte y, presintiendo que te irías, te perseguí, esta vez besándote yo. Y no fue suave, ni delicado. Todo mi miedo a perderte, la espera, mi amor por ti, mi deseo, ..., se filtraban en lo que se había convertido en un beso intenso.
Mis labios se presionaban contra los tuyos, atrapando tu labio inferior para luego dejarlo ir, lamiendolo, sin dejar un hueco para pensar. No sintiendote enteramente en ello, mordí ligeramente tu labio. Tu emitiste un gruñido bajo, y comenzaste tu contraataque. Yo pensaba que estaba besandote apasionadamente, pero había sido una brisa en comparación con el viento que levantaste a nuestro alrededor. Perdí la cabeza, tus labios me exigían cosas que no estaba segura de conocer, tu lengua no dejó un centimetro de mi boca sin recorrer. Me perseguías, me acorralabas, te retirabas ligeramente y volvías a atacar.
Noté que mi espalda chocaba con algo duro y supe que era la pared. Tu apoyaste tus manos en ella, a ambos lados de mi cabeza, acorralandome de nuevo. Te separaste y tus ojos encontraron los mios, inmovilizandome aún más si era posible. Pero no pensaba ceder en esto, si tu intensa mirada azul iba a congelarme, mis ojos marrones te enclaustrarían en la tierra.
Justo en ese momento, mirandonos, sin ceder un ápice, recordé que era lo que habías susurrado
-A la mierda tu hermano
Siento que sea tan largo y espero que os guste ^^
cris*
Me gusta el tono in crescendo del relato, como llegas a lo pasional, rozando el erotismo. Yo habría puesto a la chica más guerrera, pero ya sabes que eso es un estilema muy mio XD
ResponderEliminarP.D:Insisto en que esta fuente se come los signos de puntuación D: