De repente, se dio cuenta. La idea de la felicidad es como
un hechizo que embota tu mente, impidiendo que pienses con claridad. Nunca se
es del todo feliz y lo que ocurre, es que nos dejamos llevar por este
sentimiento en un aspecto de nuestra vida desatendiendo el resto. Así, ella se
había concentrado en la alegría derivada de su amor, pero había olvidado sus
sueños, sus amigos, su familia. Todas las otras cosas importantes para ella.
Sentada en aquella playa de arena dorada y suave, mientras
que la brisa y el sol la acariciaban, y el sonido del mar la acunaba con sus
olas se sintió sabia. Con ese tipo de sabiduría que da la calma y el
detenimiento. Se sintió en sintonía con su exterior y su interior y reflexionó.
Y descubrió que todo se debía a que el ser humano busca la felicidad y por
ello, en cuanto la atisba, se aferra a ella cueste lo que cueste, y perdiendo
lo que sea necesario por el camino. Porque, ¿quién va a quedarse con aspectos
tristes de su vida, pudiendo experimentar ese gran sentimiento que es la
felicidad?
Espero que os guste y, como siempre, espero vuestros comentarios.
cris*
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