Y de repente se paró. Por primera vez se paró y miró a su alrededor. La gente que había estado a su lado y las cosas que habían pasado, todo pudo verlo con claridad y detenimiento en ese ojo del huracán en el que se había parado. Y así sin más fue consciente de su error. Había estado tan ocupada intentando que todo fuera perfecto, codiciando cada vez más cosas, que no se había dado cuenta de las cosas que había conseguido ya. Cosas que antes había dicho que sería feliz solo de tenerlas, y en el momento en el que se hizo realidad, en seguida se dió la vuelta hacia algo nuevo y se olvidó de la alegría de haberlo conseguido.
Pero entonces, ¿debía solo conformarse con lo que había conseguido y no luchar por tener todo? Meditó, en aquel lugar que era solo suyo, en el mismo centro de su existencia, en la pausa de sus pensamientos y sentimientos, y halló la respuesta. Debía luchar, siempre debía intentar apropiarse o crear la mejor situación, las más perfecta posible, pero desde la tranquilidad y el optimismo de la felicidad que ya había conseguido.
Había vuelto a recuperar su ser y a poner su vida en el cauce correcto.
Había conseguido que su familia entendiera
Había logrado reunir a su alrededor a sus amigos, antiguos y nuevos
No volvería a olvidar estas cosas
cris*
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