sábado, 16 de junio de 2012

La Daga del Viento

Bueno, esta entrada es gracias a un reto que hice con Sanmar según el cual tendríamos que escribir de acuerdo a nuestro puntos débiles. Él escribiría una historia feliz, optimista, y yo una oscura. Aquí os dejo mi parte y en el siguiente link teneis la de Sanmar: http://demenciaerrante.blogspot.com/

“La Daga del Viento es la mejor asesina de la ciudad. Sigilosa, discreta…cara. Pero puede llegar hasta cualquiera, por bien que se proteja. Asesina, sin preguntas, por un precio, pero eso no es lo mejor. Dicen que es tan hermosa y fría que los que mueren a sus manos creen estar viendo a una diosa y que sus ojos son blancos como la nieve porque el horror de lo que ha visto se llevó su color…”
Avancé por las calles de mi barrio. A esa hora, las prostitutas empezaban a colocarse en sus oficinas, a la espera de piratas, soldados y marineros que quisieran comprar sus encantos. Entre ellas, los vendedores de sustancias prohibidas tentaban a los tontos incautos que se dejaban embaucar por la promesa de una vida mejor. Pero todos ellos se apartaban a mi paso. Habían oído los rumores, si, pero además ellos me conocían. Conocían los tatuajes de mis párpados, una daga, el viento. Conocían su historia y mi…”oficio”. Conocían mis habilidades y las temían.
Llegué a la taberna que era el centro de aquel barrio de mala muerte. Entré, puntual como siempre, y las miradas de todos los hombres se volvieron hacia mí. Hacía mucho tiempo que había aprendido a mostrar mi cuerpo para controlar las mentes de los hombres, que llevar falda o un vestido recatado no te salvaba de violadores, asesinos o traficantes de esclavos.
Saludé a Melch, dueño de la taberna y mi único amigo, y me dirigí a mi mesa del rincón. Sabía que estaría sola hasta que los que ansiaban hacerme un encargo reunieran el valor necesario para hablarme.
De repente un hombre entró dándole una patada a la puerta. Era todo ego, masculinidad y desprecio. Casi tuve que reprimir una sonrisa, me encantaba cuando los hijos gallitos de los lores venían a verme. Me iba a divertir.
Lo observé mientras miraba a su alrededor y supe el momento exacto en el que me vio. Abrió ligeramente los ojos por la sorpresa y se lamió los labios con deseo. Yo sabía lo que estaba viendo: mis largas y finas piernas enfundadas en ajustados pantalones y botas de cuero negro, mi cintura plana al descubierto y mis pechos apenas contenidos por una banda de cuero blanco.
Tardó un rato en llegar a mi rostro, admirando claramente mi piel pálida y mi larga cabellera negra, pero por fin encontró mis ojos. Y toda emoción que tuviera se transformó en terror. Daba igual que los rumores describieran mis ojos blancos a la perfección, cuando alguien los veía por primera vez siempre se aterrorizaban. Yo tenía los ojos de la muerte.
La mayoría huía en ese momento, pero este era el hijo de un lord, y apretó los dientes y vino hacia mí con arrogancia, pero sin sostener mi mirada.
-¿Sois vos la Daga del Viento?-Inquirió, pavoneándose.
Cerré los ojos, mostrándole mis tatuajes en mudo asentimiento, y él se sentó frente a mí.
-Supongo que milord ha venido para otorgarme el inmenso placer de servirle- Dije sugerentemente, y ví como mis palabras lo confundían, tentándole con deseo a olvidar la propuesta que traía.
-Para eso y para haceros un encargo además- Así que pretendía obtenerlo todo de mí. Esta vez no me reprimí y le mostré mi sonrisa. Inmediatamente todos los hombres de la taberna se alejaron unos pasos, intuyendo una pelea. Ingenuos, este pelele ni siquiera presentaría resistencia.-Lo primero será el pago de lo segundo
-Yo decidiré el pago o perderéis vuestras dos preciadas bolsas hoy-
-¿Dos? Yo no traje…-Se interrumpió al notar la daga de mi bota en la entrepierna- ¿Cómo os atreveis?-Ejercí más presión y el color huyó de su rostro- Está bien, mi señora, vos mandais.
-El encargo, ¿de quién se trata?- Le pregunté, sin retirar mi daga
-Del hijo del duque de Dulstramm, Drei-Respondió, con la voz llena de odio
-Vuestro mejor amigo, ya veo-Recordé lo que sabía del ducado- Un muro con foso y cocodrilos, dos docenas de guardias día y noche, y el propio Drei Dulstramm es el mejor espadachín del condado. Serán cien lotos de oro.
-¿Cien?¿Estais loca? Tan solo sois una ramera creída que prentende desvalijar a los caballeros. Ninguna vida vale tanto. Os enseñare lo que pasa cuando una mujer pretende jugar con un hombre-Su error fue decir todo esto antes de actuar, y no pensar en la posición de mi daga.
Cuando hizo ademán de levantarse, moví mi pie cortando sus testículos. Dio un alarido y cayó de rodillas. Me levanté y lo agarré del pelo antes de que pudiera desplomarse, y coloqué otra de mis dagas en su garganta.
-Comprobaré su teoría. Serán cien lotos de oro por su vida- Antes de que terminara de hablar ya me había entregado el dinero-Bien. Su vida vale cien monedas, igual que la de su amigo, si aún está interesado.
Lo solté y cayó al suelo. Melch mandó a dos de sus chicos para llevárselo, pero cuando lo levantaron susurró:-Lo estoy
-Déjele el dinero a Melch y esa misma noche obtendrá su deseo-Le susurré al oído
Volví a sentarme en mi mesa. Tras aquella demostración, sabía que tendría muchos mas encargos aquella noche…


Bueno, pues ya me direis que os parece. Os vuelvo a dejar el link del blog de Sanmar (gran blog por cierto, gran escritor, persona y amigo ^^) http://demenciaerrante.blogspot.com/
cris*

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Bueno, lo primero he de decir que estoy bastante sorprendido, no esperaba que fueras capaz de darle una atmósfera tan conseguida.

    Lo mejor: La asesina. La descripción, los gestos, la personalidad... bestial. El detalle de los ojos me ha encantado. El desarrollo de la historia es correcto y has mejorado bastante en la descripción de entornos.

    Lo peor: He notado un par de fallos estilo, cosas que desde mi humilde opinión cambiaría, más que nada por que me chocan un poco al leer. Además cuando hablan de los pagos, el oro y demás a veces se vuelve un poco confuso. Nada que no se arregle con un par de repasitos :3

    En conclusión, de lo mejor que he leído tuyo hasta ahora, sobre todo contando con el handicap de que no es el rollo que le sueles dar a tus historias. Me quedo con ésta frase: "Yo tenía los ojos de la muerte."

    Has pasado la prueba con nota, espero poder estar a la altura XD

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